domingo, 9 de enero de 2011

caminar

En el mismo momento en que cerré la puerta de casa me di cuenta que no podría volver a verla en bastante tiempo. El tiempo no era una causa ni una molestia, era tiempo. Las acciones eran la excusa, y los actos la recompensa.
De ese modo salí de casa sin importarme qué me encontraría ni quién me encontraría a mi. Salí y ya está, no había retorno.
Caminar y alejarme era la única manera de buscar lo que tenía más cerca.
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