viernes, 18 de enero de 2013

Jareño


Ponte el uniforme, le grita siempre mama al salir por la puerta. Pero, Jareño, sin escucharla lo más mínimo, decide huir de casa con unos anchos pantalones de chándal.
Esta noche toca ronda nocturna, que, por supuesto, no obtiene el aprobado de mama, cosa que le hace sentirse, aún si cabe, más gozoso. Antes de salir de casa no consigue esquivar el beso y la bofetada, sin saber cuál más lúgubre de los dos. Mama, un retorcido tumor maligno que le enerva a diario, incluso con sus halagos y ditirambos. 
Hoy será el último día, castizo como su héroe Nerón, matará a su madre, y tocará su armónica, a falta de lira, mientras la ciudad arde. 

miércoles, 16 de enero de 2013

En el trabajo


35 años, 2 meses, 4 horas, 33 minutos, 17, 18, 19, 20. Nunca llegó el segundo 21. En ese preciso instante decidió que empezaría a vivir. Colgó el ruidoso teléfono que le atormentaba a diario en esa claustrofóbica oficina de la planta 27 de la torre norte.

Se levantó, vió la vida volar por la ventana, escapándose, como cada día, y echó a correr para perseguirla.

Un centenar de diminutas astillas encefálicas salieron volando por los aires al explotar su cráneo contra el suelo.