jueves, 6 de diciembre de 2012
sábado, 1 de septiembre de 2012
verdades coprofágicas
Maldita sensación la de notar la mierda seca en el culo al haber pasado más tiempo del debido leyendo en la taza del váter.
martes, 29 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
jueves, 19 de abril de 2012
y así seguiré
Por qué siempre perseguimos al jodido ratón que nunca podemos alcanzar??
*Hasta que lo alcanzamos y dejamos de prestar interés por él
viernes, 17 de febrero de 2012
El escondite
-Corre, corre, a prisa!
Escondido detrás de los matorrales, tras el viejo cementerio. Silencio.
Una tenue luz al fondo descubre las sombras del pueblo, sus casas en calma, siniestra tranquilidad. A un lado la iglesia, al otro los muros que separan la vida y la muerte, roídos.
El silencio me rodea, sólo el fulgurante traqueteo del corazón retumbando en mi pecho altera la quietud de la oscuridad y el sosiego reinantes.
Escucho el chasquido de la hierba seca rompiéndose bajo un zapato; se acerca. Retumba con más fuerza mi pecho, queriendo escapar del cuerpo.
Sólo es ella, y la tranquilidad me invade por instantes.
-Agáchate!
Su cálida tez se ha tornado de un color indescifrable, igual que todo lo que le rodea. Parece que la noche tiña del mismo tono todo lo que abarca. Impregna con el mecer de la luna cada instante.
La respiración aún insiste en su esfuerzo por mantenernos alerta, pero, poco a poco, se sincronizan nuestros estados para mimetizar el momento y convertirnos en un todo indescifrable. Chico, chica, naturaleza.
Su mano roza la mía, siento un escalofrío penetrante que me inyecta bienestar, tranquilidad. Nos miramos desde dentro. Sombras, difusas siluetas y polvorientos recuerdos.
Rodea mi cabeza, yo agarro su cintura; nos besamos y salimos corriendo.
-Corre, corre, a prisa. Lo conseguiremos!
Escondido detrás de los matorrales, tras el viejo cementerio. Silencio.
Una tenue luz al fondo descubre las sombras del pueblo, sus casas en calma, siniestra tranquilidad. A un lado la iglesia, al otro los muros que separan la vida y la muerte, roídos.
El silencio me rodea, sólo el fulgurante traqueteo del corazón retumbando en mi pecho altera la quietud de la oscuridad y el sosiego reinantes.
Escucho el chasquido de la hierba seca rompiéndose bajo un zapato; se acerca. Retumba con más fuerza mi pecho, queriendo escapar del cuerpo.
Sólo es ella, y la tranquilidad me invade por instantes.
-Agáchate!
Su cálida tez se ha tornado de un color indescifrable, igual que todo lo que le rodea. Parece que la noche tiña del mismo tono todo lo que abarca. Impregna con el mecer de la luna cada instante.
La respiración aún insiste en su esfuerzo por mantenernos alerta, pero, poco a poco, se sincronizan nuestros estados para mimetizar el momento y convertirnos en un todo indescifrable. Chico, chica, naturaleza.
Su mano roza la mía, siento un escalofrío penetrante que me inyecta bienestar, tranquilidad. Nos miramos desde dentro. Sombras, difusas siluetas y polvorientos recuerdos.
Rodea mi cabeza, yo agarro su cintura; nos besamos y salimos corriendo.
-Corre, corre, a prisa. Lo conseguiremos!
viernes, 13 de enero de 2012
En el jardín del eden
Cuando una virgen se convierte en una guarra, un ángel en el cielo gana sus alas.
Putilatex
lunes, 9 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
Volver a estudiar
La nueva asignatura.
La educación, ese triste y torcido renglón que cae y recae en el pasado, como una vieja casa que no se sustenta sobre su propio pie, sólo me ha enseñado dos cosas, y las he tenido que aprender yo mismo: el sí irrefutable e innegable nos inunda de ficticias esperanzas que un día serán verdaderas cadenas que nos sumerjan y ahoguen. El NO, si, el no, ese tan desconocido “artíciculo” o yo que sé qué será. Me mata el no saber comprenderlo, y por ello no saber expresarlo.
Enseñemos ya, de una vez por todas, a mandar a la mierda. La nueva asignatura se llamará así “Aprender a mandar a la mierda”.
Manda a la mierda a tus padres, también a tus colegas. Manda a la mierda a la novia, al fútbol, a la iglesia, a la virgen y a Santamaría; y a esos lunes en el curro igual que los demás días. A la vecina, al dinero y a la gente. Mándate a la mierda a ti mismo, y también a tu cerebro. Mándalos a todos a tomar por el culo, escúpeles, vomita sobre los restos que queden y luego vuelve a escupir, ya los restos pestilentes de la bilis, sobre toda esa mierda que te entumece.
Mándame a la mierda. Y sigue. Mandando a la mierda, por supuesto, a todo aquel que se cruce en tu camino, por muy bien que te lo allane.
La educación, ese triste y torcido renglón que cae y recae en el pasado, como una vieja casa que no se sustenta sobre su propio pie, sólo me ha enseñado dos cosas, y las he tenido que aprender yo mismo: el sí irrefutable e innegable nos inunda de ficticias esperanzas que un día serán verdaderas cadenas que nos sumerjan y ahoguen. El NO, si, el no, ese tan desconocido “artíciculo” o yo que sé qué será. Me mata el no saber comprenderlo, y por ello no saber expresarlo.
Enseñemos ya, de una vez por todas, a mandar a la mierda. La nueva asignatura se llamará así “Aprender a mandar a la mierda”.
Manda a la mierda a tus padres, también a tus colegas. Manda a la mierda a la novia, al fútbol, a la iglesia, a la virgen y a Santamaría; y a esos lunes en el curro igual que los demás días. A la vecina, al dinero y a la gente. Mándate a la mierda a ti mismo, y también a tu cerebro. Mándalos a todos a tomar por el culo, escúpeles, vomita sobre los restos que queden y luego vuelve a escupir, ya los restos pestilentes de la bilis, sobre toda esa mierda que te entumece.
Mándame a la mierda. Y sigue. Mandando a la mierda, por supuesto, a todo aquel que se cruce en tu camino, por muy bien que te lo allane.
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