sábado, 7 de enero de 2012

Volver a estudiar

La nueva asignatura.


La educación, ese triste y torcido renglón que cae y recae en el pasado, como una vieja casa que no se sustenta sobre su propio pie, sólo me ha enseñado dos cosas, y las he tenido que aprender yo mismo: el sí irrefutable e innegable nos inunda de ficticias esperanzas que un día serán verdaderas cadenas que nos sumerjan y ahoguen. El NO, si, el no, ese tan desconocido “artíciculo” o yo que sé qué será. Me mata el no saber comprenderlo, y por ello no saber expresarlo.


Enseñemos ya, de una vez por todas, a mandar a la mierda. La nueva asignatura se llamará así “Aprender a mandar a la mierda”.


Manda a la mierda a tus padres, también a tus colegas. Manda a la mierda a la novia, al fútbol, a la iglesia, a la virgen y a Santamaría; y a esos lunes en el curro igual que los demás días. A la vecina, al dinero y a la gente. Mándate a la mierda a ti mismo, y también a tu cerebro. Mándalos a todos a tomar por el culo, escúpeles, vomita sobre los restos que queden y luego vuelve a escupir, ya los restos pestilentes de la bilis, sobre toda esa mierda que te entumece.


Mándame a la mierda. Y sigue. Mandando a la mierda, por supuesto, a todo aquel que se cruce en tu camino, por muy bien que te lo allane.

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