viernes, 28 de febrero de 2014
Ver, oír y... votar
Veo el debate de la nación.
Veo la comisión de investigación del Gobierno de Navarra.
Veo a la gente que continúa yendo cada cuatro años a votar.
Y veo también, a la gente que sigue diciéndome que vaya a votar.
Hay que votar, David; por el cambio, dicen.
Quizá haya que darle un poco la vuelta a la forma.
Quizá debamos empezar a hacer cosas y no protestar y esperar que se hagan cosas.
Quizá ese cambio que la gente desea deba darse por dentro y no hacia fuera, como quien se quita un gran peso de encima al depositar su papeleta en esa urna que limpia conciencias; y también las encierra y oscurece, con su candado de esperanza.
...
Cuando el Gran Wyoming se presente a unas elecciones, ese día sí que iré a votar. Sin importarme su ideología pondré su nombre en la papeleta y la echaré, totalmente convencido, en la urna del colegio electoral.
Así, por lo menos, en el circo (disculpen los honrados trabajadores del circo) que es la política habrá un humorista de verdad.
Y los espectadores seremos los que riamos, y no los "actores" de nosotros, que es como sucede ahora.
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