Es en
estos momentos de confusión, represión, confinamiento y crisis donde se puede
demostrar que más valiosa es la condición humana que el poder policial; más
vale la solidaridad y el apoyo mutuo que las reglas, leyes e imposiciones
esputadas por la clase política contra la sociedad, empoderando, aún más, a
quien ya tiene poder para transgredir legítimamente cualquier tipo de norma que
con sangre nos inculcan.
Porque
no es necesario obligar a la gente a quedarse en casa encerrados, con el miedo
a multas y detenciones por bandera, cuando la gente en realidad se queda por
cuidar de sus conciudadanos, de vecinos, hermanos.
Pero entonces, sin casi enterarnos por la confusión y pánico ametrallado por los medios de comunicación (que no información), parece el mejor momento de sacar pecho, la frente en alto y desempolvar el orgullo patrio; ese que tanto nos une en los momentos difíciles; con olor a cuneta y cal viva.
Pero entonces, sin casi enterarnos por la confusión y pánico ametrallado por los medios de comunicación (que no información), parece el mejor momento de sacar pecho, la frente en alto y desempolvar el orgullo patrio; ese que tanto nos une en los momentos difíciles; con olor a cuneta y cal viva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario